Travesías y Aventura · 9 min de lectura

De Vava'u a Ha'apai: cartas que no cuadran, olas ciegas y volcanes en el horizonte

SailVoyager October 2026 vuelta al mundo en velero · tonga en velero · ha'apai
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La ruta de esta vuelta al mundo
Valencia → Baleares · días aproximados de navegación efectiva entre escalas, sin contar estancias en puerto
⛵Valencia
4 d
⛵Gibraltar
5 d
⛵Las Palmas (Canarias)
5 d
⛵Mindelo (Cabo Verde)
18 d
⛵Santa Lucía (Caribe)
8 d
⛵Panamá
7 d
⛵Galápagos
20 d
⛵Marquesas (Polinesia)
4 d
⛵Tuamotu (Fakarava)
2 d
⛵Tahití
1 d
⛵Bora Bora (Sotavento)
7 d
⛵Niue
2 d
⛵Tonga
3 d
⛵Fiyi
9 d
⛵Bundaberg (Australia)
14 d
⛵Darwin (Australia)
15 d
⛵Cocos Keeling
17 d
⛵Mauricio
14 d
⛵Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
13 d
⛵Santa Elena
6 d
⛵Isla Ascensión
24 d
⛵Granada (Caribe)
11 d
⛵Bermudas
14 d
⛵Azores
7 d
⛵Gibraltar
4 d
⛵Baleares
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Después de mil millas de océano, Vava'u es un regalo: un laberinto de islas verdes a pocas millas unas de otras, agua plana y un puerto, Neiafu, donde se repara, se compra y se descansa. Muchos barcos se quedan ahí hasta que empiezan los ciclones. Pero sesenta o setenta millas más al sur hay otro Tonga, mucho menos visitado: las islas Ha'apai, un rosario de islas bajas de arena y palmeras, con aldeas pequeñas, dos volcanes en el horizonte y un fondo sembrado de corales que las cartas no terminan de conocer. Es el último rincón del Pacífico que exploramos con calma antes del siguiente salto.

Papeles antes de moverse

En Tonga no basta con levar el ancla y marcharse a otro grupo de islas. Cada movimiento entre Vava'u, Ha'apai y Tongatapu se declara en la aduana, que registra la salida y entrega un formulario para presentar a los funcionarios del grupo siguiente. Además, en cada «puerto» se pagan tasas y el recibo se enseña en el siguiente.

Lars Alfredson, del Dawnbreaker, lo hizo en mayo de 2013 y lo contó con su humor habitual: primero aduanas, luego la capitanía, que se había mudado «a uno o dos kilómetros del pueblo», y después inmigración. La tasa fue de quince pa'anga y medio, unas seis libras. Lo que más conviene vigilar es el visado: varios barcos cuentan que el que se saca en Vava'u no se puede renovar en Ha'apai, y hay que llegar a Tongatapu antes de que caduque. Como siempre en el Pacífico, las normas cambian de un año para otro, y lo mejor es preguntar en la propia aduana antes de salir.

Sesenta millas que pueden ser noventa

De Vava'u a las primeras islas de Ha'apai hay entre 60 y 70 millas. Es demasiado para hacerlo con luz si el viento es flojo, así que hay dos opciones: salir de madrugada y llegar por la tarde, o navegar de noche y entrar entre los arrecifes con el sol ya alto. La segunda es la más habitual, porque permite llegar con buena luz, que aquí es imprescindible.

El problema es que el viento dominante, el alisio del sureste, viene justo de donde hay que ir. Los del Helios salieron de su boya de Neiafu a las seis de la tarde, en octubre de 2015, con una previsión de 10 nudos del sureste. En cuanto dejaron la protección de las islas se encontraron 20 nudos y mar picada. Hicieron toda la noche ciñendo amurados a babor, a unos 55 grados del viento aparente y a más de cinco nudos, con la proa «dando unos golpes espectaculares contra las olas». A las ocho de la mañana fondearon tras 63 millas. Ese mismo día vieron ballenas saltando y buceando encontraron, según escribieron, algunos de los corales más vivos que habían visto en todo el viaje.

A Mark Farrell y Amanda Church, del Balvenie, les pasó lo contrario un año después. Salieron de Port Maurelle al ponerse el sol, con viento muy flojo y todo el trapo arriba, y calcularon unas 70 millas y unas 14 horas. Fueron 96 millas y 23 horas, a fuerza de bordos. Aun así, lo recuerdan como una noche perfecta, oyendo cantar a las ballenas: «No recordamos haber tenido nunca unas condiciones tan bonitas de noche navegando hacia barlovento».

Y no siempre sale bien. Kyle y Maryanne, del Begonia, salieron a media mañana rumbo a Nomuka con viento fuerte y algo más abierto de lo que querían. Navegaban con muy poca vela cuando, de noche, se rompió por el roce uno de los cabos que recogen la mayor sobre la botavara, y la vela se desparramó por cubierta. Kyle tuvo que trasluchar para meterla de nuevo en su funda bajo una lluvia fuerte, con truenos y relámpagos. «Era bueno saber que solo había que aguantarlo hasta la mañana», escribió.

Unas cartas que no son de fiar

En Ha'apai, la carta electrónica es una ayuda, no una garantía. Olivier Mesnier navegó estas islas con su familia a bordo del catamarán Jangada y lo dejó claro en la revista Multihulls World: la zona está mal cartografiada y, encima, la cartografía electrónica está desplazada, «en otras palabras, mal», varios cientos de metros. Cientos de arrecifes a ras de agua, corrientes fuertes aunque la marea sea pequeña y chubascos de noche. Su conclusión: Ha'apai «no es un buen sitio para navegantes aprendices».

Su método es el de todos los que han pasado por aquí: navegar solo de día, con el sol alto y a la espalda, alguien subido a las crucetas mirando el color del agua, un ojo en la sonda y el ancla en el fondo antes de que anochezca. Diez años después, en octubre de 2025, Mike Reynolds, del Yacht Zen Again, seguía escribiendo lo mismo: «Las cartas de la isla son muy imprecisas». Él usó imágenes de satélite para elegir dónde fondear y aun así echó el ancla demasiado pronto, en ocho metros, sobre un fondo mitad arena y mitad cabezos de coral. Al salir, la cadena se enganchó en uno.

Mesnier cuenta también lo que le pasó a La Tortue, un velero que habían conocido en Niue. Arrastraba varios problemas técnicos que fueron a más, y terminó encallado en el arrecife de Kelefesia, la isla más al sur de Ha'apai, a 115 millas de Neiafu. La tripulación llamó por teléfono satélite al centro de salvamento francés, el CROSS Gris-Nez, que pasó el aviso a Nueva Zelanda y a Tonga. Al amanecer, un buque de la marina tongana recogió a los cuatro tripulantes en la playa. Nadie resultó herido, pero el barco, de ferrocemento y sin seguro, se perdió. Los catamaranes que estaban cerca ayudaron a quitarle los palos y a limpiar los restos del arrecife.

Las olas ciegas y los fondeaderos de refugio

Ha'apai tiene otro fenómeno traicionero, las olas ciegas: olas de mar de fondo que, al llegar a un bajo, se levantan y rompen de golpe en un sitio donde un momento antes el agua parecía tranquila. Saliendo de Kelefesia a motor, a Kyle y Maryanne les llegó una. Les entró por la amura de babor, pasó por encima de la capota y cubrió el barco entero de agua. No hubo daños, salvo unos auriculares que no volvieron a funcionar. «Es la ola de mis pesadillas», escribió Kyle.

Los fondeaderos, además, son más abiertos de lo que parecen. Muchos están detrás de un arrecife que corta las olas, pero solo mientras la marea está baja. En Nomuka, con un viento del estesureste de 15 nudos y rachas de 20, a los del Yacht Zen Again les entraban olas de un metro por encima del arrecife en la pleamar. «Es un fondeadero para refugiarse, no para divertirse», resumieron. Los del Balvenie lo dijeron de otra manera: las aguas están sembradas de arrecifes y los fondeaderos se sienten bastante expuestos. Por eso aquí se vigila la previsión a diario, y cuando el viento rola al oeste se cambia de isla.

Volcanes en el horizonte

Navegando hacia el oeste de Ha'apai aparecen dos islas que no se parecen a las demás: Kao, un cono perfecto de más de mil metros, el punto más alto de Tonga, y a su lado Tofua, un volcán activo que a veces echa humo. No son una rareza. Tonga está sobre una de las zonas volcánicas más activas del planeta, y su nombre dio la vuelta al mundo el 15 de enero de 2022, cuando entró en erupción el volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha'apai, entre Ha'apai y Tongatapu.

La explosión se oyó a miles de kilómetros y levantó un tsunami. Según la marina tongana, en las islas de Ha'apai llegaron olas de entre cinco y diez metros. En Mango, una de las islas pequeñas, el gobierno confirmó que se habían destruido todas las casas, y en Fonoifua solo quedaron dos en pie. Hubo muertos en Mango y en Nomuka, la misma isla donde hoy fondean los veleros. Las aldeas se han ido reconstruyendo, pero la erupción es un recordatorio de que en esta parte del Pacífico el fondo del mar también se mueve.

La vida en las islas

Lo que se lleva uno de Ha'apai no son los fondeaderos, sino la gente. Los del Balvenie pasearon por la aldea de Ha'afeva, compraron plátanos y papayas verdes y cebolletas, y acabaron comiendo con una vecina. «Hemos descubierto que la gente que tiene muy poco es la más generosa», escribieron. En Pangai, la capital del grupo, la terminal del ferry era una oficina dentro de un contenedor. Y en las playas de Uoleva se juntaban por las noches tripulaciones de Nueva Zelanda, Australia, Holanda, Francia, Bélgica, Suecia y Escocia alrededor de una hoguera.

Conviene recordar que en Tonga el domingo es sagrado: la constitución prohíbe trabajar ese día, las tiendas cierran y no se espera ver a nadie pescando, nadando o haciendo ruido cerca de las aldeas. Es el día de ir a la iglesia, con cantos que se oyen desde el fondeadero. Y entre agosto y octubre, las ballenas jorobadas están por todas partes. Lars Alfredson, que entró en Ha'ano dejando a un lado y otro arrecifes y cabezos de coral hasta fondear en una mancha de arena de diez metros, encontró en tierra tres cabañas y una vaca. No le hizo falta más.

Qué toca ahora

Ya es octubre y la temporada de ciclones empieza en noviembre. Hay que decidir el siguiente salto: Fiyi, al oeste, o Nueva Zelanda, al sur. Nuestro velero pone rumbo a Fiyi, y eso será la próxima entrega.

Si te preparas el PER o el PY, Ha'apai es la mejor prueba de que la sonda y la vista siguen siendo instrumentos de navegación aunque lleves la carta más moderna. Y si te has quedado pensando en la noche del Helios, ciñendo a 55 grados del aparente con 20 nudos, hemos preparado un artículo sobre cómo trimar las velas según el viento, rumbo a rumbo. Para practicar con la carta del examen tienes el simulador de carta náutica.

SailVoyager

Practica en el simulador de carta náutica

Preparar el PER o el PY tiene que parecerse lo máximo posible a lo que ocurrirá en el examen real. La misma carta. Los mismos ejercicios. Corrección automática. Y para el CY, temario, exámenes reales y simulador de sextante.

No para memorizar. Para entender.

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