Travesías y Aventura · 7 min de lectura

La tercera etapa de la vuelta al mundo en velero: de Canarias a Cabo Verde, la última escala antes del gran salto

SailVoyager July 2026 vuelta al mundo en velero · travesía Canarias Cabo Verde · Mindelo velero
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La ruta de esta vuelta al mundo
Valencia → Baleares · días aproximados de navegación efectiva entre escalas, sin contar estancias en puerto
Valencia
4 d
Gibraltar
5 d
Las Palmas (Canarias)
5 d
Mindelo (Cabo Verde)
18 d
Santa Lucía (Caribe)
8 d
Panamá
7 d
Galápagos
20 d
Marquesas (Polinesia)
7 d
Tahití
9 d
Tonga
3 d
Fiyi
9 d
Bundaberg (Australia)
14 d
Darwin (Australia)
15 d
Cocos Keeling
17 d
Mauricio
14 d
Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
13 d
Santa Elena
6 d
Isla Ascensión
24 d
Granada (Caribe)
11 d
Bermudas
14 d
Azores
7 d
Gibraltar
4 d
Baleares
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En la segunda etapa el velero llegó a Las Palmas de Gran Canaria con el Atlántico ya empezando a mandar. Desde allí, la mayoría de los veleros que dan la vuelta al mundo no ponen rumbo directo al Caribe: primero bajan casi 900 millas más al sur, hasta Mindelo, en la isla de São Vicente, Cabo Verde. Es la última tierra firme antes del gran salto oceánico.

Por qué hacer una escala que alarga la ruta

A simple vista, desviarse hacia Cabo Verde parece dar un rodeo antes de cruzar el Atlántico. En la práctica es al revés: al bajar en latitud, el velero entra antes en la banda de alisios estables del noreste y acorta el tramo de mar abierto que queda después, la travesía transatlántica propiamente dicha. Es la misma lógica que ya usaban los barcos de vela del Siglo de Oro y que hoy sigue una de las dos rutas oficiales de la ARC+ (Atlantic Rally for Cruisers), la variante que hace escala en Mindelo antes de completar el cruce hasta Granada, en el Caribe.

Cabo Verde ofrece además la última oportunidad razonable de repostar gasoil, completar provisiones frescas y resolver una avería seria antes de varias semanas sin más puerto que el propio barco. No es casualidad que Mindelo se haya convertido, con los años, en un punto de paso casi obligado para la flota que cruza en esta época del año.

El primer día de fondeo tras varios días de navegación, sin nada más que hacer que descansar en la bañera y mirar el pueblo, se agradece como pocos.

Así lo resume el relato del Ultreia, un catamarán español que hizo esta misma ruta desde Lanzarote y lo dejó documentado en Fondear.org, uno de los cuadernos de bitácora de referencia en español para quienes preparan un cruce del Atlántico. Su tripulación describe noches de bioluminiscencia en la estela, delfines acompañando el casco durante horas y la estabilidad que da un catamarán navegando de través con mar de fondo — justo el tipo de detalles que no salen en ninguna carta náutica pero que marcan cómo se vive esta etapa.

Casi 900 millas de alisios cada vez más firmes

La distancia entre Las Palmas y Mindelo ronda las 850-900 millas náuticas en función de la derrota exacta, y suele cubrirse entre cinco y ocho días dependiendo del barco y de cuánto tarden en engancharse los alisios. La familia noruega detrás del blog SV Yggdrasil, a bordo de un catamarán de 40 pies, hizo este tramo dentro de la flota de la ARC+: durante la travesía, sus hijos se turnaron para llevar el barco mientras la tripulación aprovechaba para colaborar con el proyecto de ciencia ciudadana SeaLabs, tomando muestras de agua dos veces al día, y celebraron con ceviche recién hecho la captura de un dorado (mahi-mahi) desde la popa. Es un buen resumen de cómo cambia el ánimo a bordo en cuanto los alisios se estabilizan: menos tensión de guardia, más rutina de alta mar.

Esa misma zona, sin embargo, exige respeto en dos tramos muy concretos. El primero, nada más zarpar de Gran Canaria, donde el relieve de las islas puede seguir generando rachas de aceleración durante las primeras millas. El segundo, ya cerca de Cabo Verde, donde el archipiélago vuelve a comprimir el viento entre las islas y el oleaje se levanta con rapidez — varios relatos de esta ruta coinciden en que la aproximación final, con el canal entre São Vicente y Santo Antão, suele ser la parte más movida de toda la travesía.

Lo que espera en Mindelo

La entrada a la bahía de Mindelo, resguardada bajo el monte Monte Verde, ofrece uno de los mejores fondeos de todo el archipiélago y la única marina de Cabo Verde con pantalanes flotantes. No es lujosa, pero cumple lo esencial: agua, gasoil, algo de mecánica y un mercado de pescado y fruta a pie de muelle que, para una tripulación que lleva días comiendo de lata, es prácticamente un lujo.

Por las calles de Mindelo, en esta época del año, se cruzan tripulaciones de la ARC+ terminando de preparar velas de spinnaker, tensores de piloto automático y planes de guardia para las tres semanas siguientes. Aquí ya no se habla de "si" cruzar el Atlántico, sino de "cuándo" — y de qué ventana de alisios conviene esperar antes de soltar amarras rumbo al Caribe.

Porque lo que viene después de Mindelo ya no tiene vuelta atrás: es la travesía transatlántica en sí, semanas de mar abierto sin nada entre el barco y la otra orilla.

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