A bordo solo se puede llevar un botiquín pequeño, pensado para aplicar primeros auxilios y estabilizar a la persona afectada hasta que llegue asistencia exterior. Las embarcaciones de recreo llevan el botiquín Tipo C, regulado por la Orden PRE/646/2015, cuyo contenido varía según la zona de navegación:
El patrón es responsable del botiquín: debe mantenerlo repuesto, comprobar las fechas de caducidad de los medicamentos, y conocer si algún tripulante tiene alergias o toma medicación habitual antes de zarpar.
El Centro Radio Médico Español, dependiente del Instituto Social de la Marina (ISM), ofrece asesoramiento médico gratuito a cualquier barco en la mar, los 365 días del año y las 24 horas. Un médico guía al patrón —que no tiene por qué tener formación sanitaria— en el diagnóstico y tratamiento de a bordo, apoyándose en la Guía Médica de a Bordo del ISM, un manual de protocolos con los procedimientos de urgencia más habituales, que también debe llevarse a bordo. Se consigue en cualquier delegación del ISM, en papel o en formato PDF.
Por la estación de radio de a bordo (VHF, llamada de socorro/urgencia por el canal 16, a través de una estación costera) o por teléfono móvil —el CRM atiende consultas las 24 horas del día, todos los días del año—. En una emergencia real, también puede localizarse marcando el 112. Al consultar hay que dar la identificación del barco y del paciente, y describir con claridad las causas, signos y síntomas.
Ante una herida, lo prioritario es preparar el lugar y el material de la forma más aséptica posible: desinfectar el material, lavarse bien las manos y usar guantes desechables —nunca aplicar alcohol directamente sobre la herida—. Se limpia con agua y jabón, con una gasa estéril, en espiral de dentro hacia afuera, y se cubre con un apósito estéril.
Una herida se considera grave cuando es extensa, profunda, está infectada, tiene cuerpos extraños muy clavados, afecta a un vaso sanguíneo importante o se sitúa en zonas delicadas (manos, cráneo, cara, abdomen, tórax). En ese caso no se retiran los cuerpos extraños ni el objeto causante, no se aplican antisépticos ni pomadas, se cubre sin presionar y se pide consejo médico por radio de inmediato.
Para controlar una hemorragia: presión directa sobre la herida con gasas estériles durante al menos 10 minutos sin retirarlas, y elevar la zona afectada por encima del corazón si es posible. Si no cesa, seguir presionando y añadir más gasas encima, sin quitar las anteriores. El torniquete solo se usa en caso de amputación, aflojándolo cada 15 minutos y sin mantenerlo más de 3 horas.
Las contusiones leves —sin herida ni daño en órganos importantes— se tratan inmovilizando la zona con un vendaje y aplicando frío para reducir la inflamación. Las graves exigen más cuidado según la zona afectada: en la cabeza, vigilar reacciones de ojos y equilibrio; en el tórax y el abdomen, comprobar hemorragias internas; y ante cualquier sospecha de lesión en la columna vertebral, no flexionar ni mover al herido, inmovilizarlo en bloque sobre una superficie dura y no transportarlo nunca una sola persona.
Una fractura abierta (el hueso ha salido a través de la piel) tiene alto riesgo de infección: no tocar, contactar de inmediato con el CRM, controlar la hemorragia si la hay e inmovilizar sin apretar. Una fractura cerrada se trata de forma similar, con una inmovilización algo más firme.
Tras poner a salvo al herido, tumbarlo evitando que la zona quemada toque el suelo. Se enfría de inmediato con abundante agua fría, se limpia con suero o agua limpia con mucho cuidado de no desgarrar la piel, y se cubre con gasas estériles y un vendaje suave —nunca aplicar hielo directo, pomadas caseras ni reventar las ampollas—. En quemaduras de los dedos, vendarlos por separado para que no se peguen entre sí.
La exposición prolongada al sol y al calor en la mar —sin la sombra ni la ventilación de tierra— hace que estos cuadros sean frecuentes a bordo. Es importante distinguir dos niveles de gravedad, porque el tratamiento es distinto:
| Signo | Agotamiento por calor | Golpe de calor / insolación |
|---|---|---|
| Piel | Pálida, fría y húmeda (sudor excesivo) | Roja, caliente y seca (sudoración ausente) |
| Temperatura corporal | Normal o algo elevada | Por encima de 39-40 °C |
| Pulso | Rápido y débil | Rápido y fuerte |
| Otros síntomas | Mareo, náuseas, vómitos, calambres | Dolor de cabeza intenso, náuseas, vómitos, posible pérdida de conocimiento |
| Actuación | Reposo a la sombra, hidratar, refrescar con paños o agua fría | Enfriar de forma activa e inmediata (agua fría, sombra) y avisar al 112 sin demora |
El golpe de calor es una urgencia vital: si la persona pierde el conocimiento o la piel está caliente y seca, no basta con refrescarla — hay que pedir ayuda exterior de inmediato mientras se continúa enfriando. Proteger siempre la cabeza y la nuca del sol, y mantener una buena hidratación es la mejor prevención.

Agotamiento por calor frente a golpe de calor: cómo distinguirlos
Lo produce el movimiento del barco, y ningún navegante está libre de él, ni siquiera los más experimentados. Los síntomas van desde náuseas leves, sequedad de boca y dolor de cabeza hasta vómitos que pueden causar deshidratación.
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