Tema 7 — Maniobra y Navegación · 7.4 — Maniobras de atraque

7.4 — Maniobras de atraque

Preparación

Antes de iniciar la aproximación conviene tener listas las defensas por el costado de atraque y las amarras necesarias —normalmente un través y un esprín por cada extremo (ver 7.1)— con sus chicotes accesibles para poder pasarlas a tierra o a otra embarcación en el momento justo. Reducir la velocidad con antelación, llegando al muelle con la arrancada mínima necesaria para conservar el gobierno, es la clave de una maniobra tranquila.

Ángulo de aproximación

Como norma general, se aproxima al muelle con un ángulo de unos 20-30°, reduciendo la arrancada de forma progresiva y corrigiendo el rumbo con toques cortos de timón. Un ángulo demasiado cerrado dificulta el gobierno; uno demasiado abierto obliga a frenar de golpe cerca del muelle.

Regla práctica

Siempre que sea posible, conviene aproximarse contra el elemento que más empuje ejerza sobre el barco —viento o corriente, el que sea más intenso—. Navegando contra él se controla mucho mejor la velocidad de aproximación y es más fácil frenar o incluso detenerse por completo si algo no sale como estaba previsto; a favor de viento o corriente, en cambio, cualquier margen de error se reduce drásticamente.

Diagrama de ángulos de aproximación a un muelle según la dirección del viento y la corriente

Aproximación al muelle según la dirección del viento o la corriente

Viento o corriente empujando hacia el muelle

Es la situación más favorable: el propio viento o corriente ayuda a cerrar el último tramo de la maniobra. Conviene aproximarse con más ángulo y algo más de resguardo, dejando que el empuje termine de acercar el barco, y estar preparado para frenar con el motor si la aproximación coge demasiada velocidad.

Viento o corriente empujando hacia fuera del muelle

Es la situación más exigente: hay que aproximarse con más arrancada y un ángulo más cerrado de lo habitual, porque el viento o la corriente tienden a apartar la embarcación del muelle antes de poder hacer firme una amarra. Es habitual pasar primero un esprín y usar el motor contra él —avante con el timón metido hacia el muelle— para terminar de acercar el costado, tal y como se explica a continuación.

Acodarse con un esprín

Una técnica muy eficaz, sobre todo con viento o corriente en contra, consiste en pasar primero un esprín a tierra y hacerlo firme corto. A partir de ahí, con el motor girando suavemente avante y el timón metido hacia el muelle, la popa se cierra contra él pivotando sobre el esprín, sin necesidad de acertar el ángulo de aproximación a la primera. Una vez el costado está a distancia de las defensas, se pasan el resto de amarras con calma.

Secuencia de una maniobra de atraque acodándose con un esprín

Atraque acodándose con un esprín: la popa se cierra pivotando sobre el cabo

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