La Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR) opera una flota de helicópteros de rescate («Helimer») distribuida en bases a lo largo del litoral español. El rescate por helicóptero de la tripulación, o la evacuación de uno de sus miembros, es una maniobra exigente, para la que las tripulaciones de rescate se entrenan de forma continua, tanto de día como de noche.

Helicóptero de rescate de Salvamento Marítimo
Los helicópteros de Salvamento Marítimo vuelan a una velocidad relativamente baja en comparación con otros medios aéreos, por lo que su llegada puede tardar más de lo que se espera desde el barco: la recomendación explícita de Salvamento Marítimo es no impacientarse aguardando la llegada. El servicio se presta las 24 horas del día todos los días del año, con tripulaciones en base de forma continua para reducir en lo posible los tiempos de respuesta. Mientras se espera, la mejor actitud es no impacientarse y seguir las instrucciones del Centro de Coordinación de Salvamento.
Antes de que llegue el helicóptero, la tripulación debe atender a la información e instrucciones que le facilitará el Centro de Salvamento Marítimo por radio, ya que una vez el helicóptero esté encima el ruido del rotor dificultará mucho la comunicación. Conviene aprovechar ese momento para aclarar cualquier duda sobre la maniobra que se va a realizar.
Todas las personas a bordo deben ponerse el chaleco salvavidas antes de la llegada del helicóptero, con independencia de que el rescate se vaya a hacer desde cubierta, desde el agua o desde una balsa. Puede que desde el helicóptero pidan lanzar la balsa salvavidas y subir a ella, o bien saltar por la borda —siempre de uno en uno, sin esperar juntos en el agua más tiempo del necesario, para evitar la hipotermia— y ser rescatados directamente desde el agua por el nadador-rescatador.
Si el rescate se produce desde el agua o desde la balsa, conviene activar el respondedor de radar SART/RESAR si se dispone de él, usar el VHF portátil para guiar al helicóptero mediante la técnica de las horas del reloj —indicando la posición como si el reloj estuviera centrado en el helicóptero y las 12 fueran siempre su rumbo de aproximación—, y hacerse ver con una bengala, un espejo de señales o un bote fumígeno.

Técnica de las horas del reloj, vista desde el helicóptero
Antes de ser izado, hay que recoger únicamente la documentación más imprescindible. El helicóptero no izará equipaje ni pertenencias: pensar que se podrá subir con maletas es un error que solo retrasa y complica la maniobra.
Si el barco todavía puede navegar, lo habitual es que desde el helicóptero pidan mantener un rumbo y una velocidad constantes; al timón, no hay que distraerse mirando las evoluciones del helicóptero. El helicóptero puede enviar primero una línea guía que hay que recoger; cuando el nadador-rescatador descienda, pedirá que se cobre el cable para aproximarlo a la embarcación. A bordo, ese cable nunca debe amarrarse a ningún punto del barco —representa un riesgo grave para el helicóptero, por la posible descarga de electricidad estática acumulada—, sino sujetarlo siempre con las manos. Si en vez de bajar el rescatador se envía directamente un arnés, hay que dejar que toque el agua o la cubierta antes de tocarlo (para que se descargue la estática) y colocárselo, manteniendo los brazos pegados al cuerpo o cruzados sobre el pecho durante todo el izado, ya que levantarlos puede hacer que la persona se salga del arnés desde gran altura. Al llegar a la puerta del helicóptero, lo correcto es no tocar nada y dejarse introducir a bordo por los profesionales, sin ningún movimiento por iniciativa propia.

Izado con arnés, línea guía sujeta con las manos (nunca amarrada)
Embarcaciones a vela: antes de la maniobra, arriar las velas y arrancar el motor si es posible, ya que la turbulencia generada por el rotor puede volverlas incontrolables.
Objetos en cubierta: despejar de cubierta todo material suelto (gorras, toallas, cabos sin adujar, cualquier objeto ligero) que el fuerte viento del rotor pueda hacer volar, con riesgo tanto para la tripulación como para el propio helicóptero.
Lanzamiento de cohetes con paracaídas: nunca debe lanzarse un cohete de señales con paracaídas cuando el helicóptero ya se está aproximando, porque puede causar un accidente grave; antes de ese momento son la señal de mayor alcance, pero durante la maniobra final quedan descartados.
Activación del RESAR: si se dispone de respondedor de radar y todavía no se ha activado, es el momento de hacerlo, salvo que ya se haya establecido contacto visual o por VHF directo con el helicóptero.
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