Tema 1 (PY) — Seguridad en la Mar · 1.2 — Comportamiento de la estabilidad (sin cálculos)

1.2 — Comportamiento de la estabilidad (sin cálculos)

Sin necesidad de calcular valores concretos, un patrón debe ser capaz de razonar cómo cambia la estabilidad de su barco según la altura metacéntrica y según cómo se muevan los pesos a bordo. Son los dos conceptos que el temario del PY exige entender de forma cualitativa.

Influencia de la altura metacéntrica en la estabilidad

Una altura metacéntrica grande produce un barco «duro» o «rígido»: genera momentos adrizantes fuertes ante escoras pequeñas, por lo que el barco se resiste a tumbarse, pero también se adriza con brusquedad, con un balance rápido y seco, incómodo para la tripulación y exigente para la jarcia y el aparejo.

Una altura metacéntrica pequeña produce un barco «blando» o «tierno»: el balance es más lento y suave, más cómodo a bordo, pero el momento adrizante ante una escora es menor, por lo que el barco tarda más en recuperarse y, si GM se acerca demasiado a cero, el margen de seguridad frente a un vuelco se reduce. El diseño de cada barco busca un equilibrio entre ambos extremos según su uso.

Efecto del traslado de pesos en la estabilidad

Traslado vertical: subir un peso a bordo (por ejemplo, cargar pertrechos en cubierta, izar la vela mayor o dejar peso en lo alto del aparejo) eleva la posición de G. Como el metacentro M apenas se mueve para pequeñas escoras, GM se reduce y la estabilidad empeora. A la inversa, bajar un peso —el ejemplo típico es el lastre alojado en la quilla— baja G, aumenta GM y mejora la estabilidad. Es la razón por la que los veleros llevan la mayor parte de su lastre en la parte más baja posible de la quilla.

Comparación del efecto de subir o bajar un peso a bordo sobre la posición de G y la altura metacéntrica

Efecto del traslado vertical de un peso sobre G y GM

Traslado horizontal: mover un peso de una banda a otra (pasajeros que se desplazan a un costado, carga mal estibada que se corre) saca a G del plano de crujía. Al no estar ya G alineado verticalmente con C, se genera un par que escora el barco hacia esa banda, incluso sin viento ni oleaje. Cuanto mayor sea el peso movido y mayor la distancia recorrida, mayor será la escora resultante —el mismo principio por el que amontonar a la tripulación en una banda escora visiblemente un barco pequeño.

Efecto del traslado horizontal de un peso de una banda a otra, con G desplazado fuera de crujía y el barco escorado

Efecto del traslado horizontal de un peso: G fuera de crujía y escora resultante

Idea clave

Peso arriba o a un costado castiga la estabilidad; peso abajo y centrado la favorece. Es el criterio que debe guiar siempre la estiba a bordo, tanto en navegación normal como, sobre todo, antes de un temporal.

Un matiz importante: si el peso se traslada horizontalmente en sentido longitudinal (hacia proa o hacia popa, sin cambiar de banda ni acercarse ni alejarse del plano de crujía), no se genera escora. Lo que cambia en ese caso es el asiento (la diferencia de calados entre proa y popa) y la posición del centro de carena en sentido longitudinal, pero no la estabilidad transversal.

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