La dotación de seguridad obligatoria a bordo de una embarcación de recreo está regulada, desde el 1 de julio de 2021, por el Real Decreto 339/2021, de 18 de mayo, que sustituyó a la antigua Orden FOM/1144/2003. Determina el equipo exigible en función de dos variables: la zona de navegación despachada y la categoría de diseño del barco, asignada por el fabricante según el estado de la mar y el viento que soporta.
| Zona | Alcance |
|---|---|
| Zona 1 | Navegación oceánica, sin límite |
| Zona 2 | Hasta 60 millas de la costa |
| Zona 3 | Hasta 25 millas de la costa |
| Zona 4 | Hasta 12 millas de la costa |
| Zona 5 | Hasta 5 millas de un abrigo o playa accesible |
| Zona 6 | Hasta 2 millas de un abrigo o playa accesible |
Protección individual de flotación, obligatoria a bordo en número igual o superior al de tripulantes, incluidos niños. Existen chalecos de material flotante fijo y chalecos inflables de accionamiento automático o manual, estos últimos más cómodos para trabajar en cubierta. La flotabilidad mínima exigida crece con la zona de navegación, desde 100 N hasta 250 N en navegación oceánica. Deben estibarse en un lugar único, conocido y accesible, y toda la tripulación debe saber ponérselos antes de zarpar: en una emergencia real no hay tiempo para explicaciones.

Chaleco salvavidas inflable náutico
El arnés no es obligatorio en todas las zonas pero sí muy recomendable: son unas cinchas de sujeción al cuerpo, unidas mediante mosquetones robustos a la línea de vida —un cabo o cinta de alta resistencia tendido de proa a popa a cada banda del barco—. Se recomienda llevar siempre al menos una de las dos líneas del arnés enganchada, fijando la segunda antes de soltar la primera. Su uso es especialmente necesario de noche, con mal tiempo, o siempre que haya que salir de la bañera.

Arnés de seguridad con dos líneas y mosquetones
El aro salvavidas es un flotador rígido e ignífugo (nunca hinchable), de color naranja con bandas reflectantes, dotado de una rabiza para su recuperación y, según la zona, de luz automática de encendido al contacto con el agua. Se estiba en popa, listo para un lanzamiento inmediato en caso de hombre al agua.

Aro salvavidas con rabiza
La balsa salvavidas es un elemento colectivo, obligatorio a partir de determinadas zonas de navegación, destinado a proteger a toda la tripulación tras el abandono del barco. Va plegada en un contenedor estibado en cubierta —nunca dentro de un cofre cerrado, porque no podría salir a la superficie—, y se dispara automáticamente mediante un sistema hidrostático (o manualmente mediante su rabiza) al superar cierta profundidad de inmersión. Incluye material de supervivencia básico: agua, raciones, anzuelos, botiquín. Se accede a ella desde el agua, nunca saltando encima, para no rasgarla.

Balsa salvavidas hinchada, con toldo
Las señales pirotécnicas —bengalas de mano, cohetes de luz roja con paracaídas y botes fumígenos— sirven para indicar la posición a otros barcos o aeronaves. Deben estibarse juntas en un recipiente estanco, protegido de golpes y humedad, respetando siempre su fecha de caducidad. Se activan por sotavento, con las manos protegidas y solo cuando exista una posibilidad real de ser vistos.
El cohete de paracaídas es el de mayor alcance (debe superar los 300 m de altura, visible desde varias millas) pero de menor precisión; la bengala de mano, de corta duración (en torno a un minuto), sirve para guiar al rescate una vez ya se ha sido detectado; el bote fumígeno, eficaz sobre todo de día, indica la posición mediante una columna de humo naranja.

Bengalas de mano

Bote fumígeno con humo naranja
Se completan con el espejo de señales o heliógrafo, que no requiere batería y refleja la luz solar hacia un objetivo visible, y la bocina de niebla, para emitir las señales acústicas del RIPA en situaciones de baja visibilidad.

Espejo de señales (heliógrafo)

Bocina de niebla de gas a presión
Extintores portátiles, cuyo número y capacidad exigidos dependen de la eslora y de la potencia del motor, situados cerca de los puntos de mayor riesgo (motor, cocina, cuadro eléctrico) y con acceso también desde el exterior. En instalaciones eléctricas de más de 50 voltios, al menos uno debe ser apto para fuego eléctrico. Se complementan con un balde contraincendios —de metal, pintado de rojo, con asa metálica—, útil tanto con agua como con arena, salvo en fuegos eléctricos, en los que el agua nunca debe emplearse como agente sofocante.

Extintor portátil

Balde contraincendios
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