Es la mejor defensa frente a esta emergencia, una de las que con mayor probabilidad puede darse a bordo. La falsa sensación de seguridad suele ser la causa más común: uso del arnés de noche y con mar o viento fuertes, calzado antideslizante, no salir nunca solo de la bañera sin vigilancia (o unido a la línea de vida en solitario), y tener siempre a mano el material necesario —chalecos, arneses, luces estroboscópicas flotantes, función MOB del GPS activada.
Librar la hélice: si la persona no está unida al barco, dar todo el timón a la banda por la que ha caído para alejar orza, pala del timón y hélice.
Dar la voz de alarma («¡Hombre al agua!») y designar a un tripulante que no le pierda de vista en ningún momento.
Balizamiento: lanzar el aro salvavidas o cualquier objeto flotante disponible; de noche, una luz estroboscópica flotante.
Marcar la posición con la función MOB del GPS.
Pedir ayuda si la recuperación no va a ser inmediata: PAN PAN por VHF, o MAYDAY si la situación es grave.

Persona en el agua, vista desde cubierta de un barco acercándose
Maniobra de Anderson: giro cerrado hacia la banda del náufrago, dando toda la máquina posible; al alcanzar unos 250º respecto al rumbo original se reduce máquina y se recupera por sotavento. Es la más rápida cuando se mantiene contacto visual constante.

Maniobra de Anderson (curva de evolución ~250º)
Maniobra de Boutakow (o Williamson): se mete el timón a la banda del náufrago hasta desviarse unos 60-70º del rumbo original, y a continuación se vira a la banda contraria hasta quedar en rumbo opuesto al inicial, recuperando también por sotavento.

Maniobra de Boutakow/Williamson (~60-70º)
Espiral cuadrada: partiendo del punto donde se perdió al náufrago, se navega tramos crecientes (1, 1, 2, 2, 3, 3... millas) virando 90º en cada esquina, cubriendo un área en expansión.

Espiral cuadrada de búsqueda
Búsqueda por sectores: navegando tramos de una milla con virajes de 120º, útil cuando la posición estimada es más precisa y localizada.

Búsqueda por sectores (120º)
Siempre por sotavento, dando la izada desde el costado protegido por el propio casco, usando cualquier cabo firme a un winche (driza, escota) o un aparejo preparado, dado el peso considerable de una persona con ropa mojada. Si está consciente y con arnés, basta con pasarle un cabo; si no lo lleva, se le lanza uno para que se lo coloque en el agua; si está inconsciente, puede ser necesario que un tripulante entre al agua para asistirle.
Ante un náufrago inconsciente hay que descartar tres causas: golpe en la cabeza (herida o hematoma, con respiración y pulso presentes: inmovilizar el cuello y controlar la hemorragia), ahogamiento (piel azulada, sin respiración: liberar la vía aérea de cuerpos extraños e iniciar reanimación cardiopulmonar de inmediato con compresiones torácicas e insuflaciones), o hipotermia (piel pálida, respiración y pulso débiles: recalentar el cuerpo de forma progresiva, nunca de golpe, para evitar un paro cardiaco por entrada brusca de sangre fría en la circulación).

Apertura de la vía aérea

RCP: posición de manos y compresión torácica
En el agua, el cuerpo pierde calor unas veinte veces más rápido que en el aire, y la supervivencia se reduce drásticamente con el frío: apenas minutos en agua cercana a 0ºC, frente a varias horas en aguas templadas. Nunca deben administrarse bebidas alcohólicas ni frotar la piel; sí líquidos calientes y azucarados, y contacto piel con piel para transferir calor corporal de forma gradual.
¿Preparando también el examen náutico? Simuladores y exámenes oficiales de PER y PY, y el temario gratuito de Radio (ROC).
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