Se considera baja visibilidad cualquier situación en la que la niebla, la lluvia intensa u otros fenómenos reducen sensiblemente el campo visual, así como la navegación nocturna en general.
Es una de las situaciones de mayor riesgo, sobre todo en estrechos o bocanas de puerto. Conviene: reducir la velocidad al mínimo compatible con el campo visual y auditivo (parando máquinas o fondeando si es necesario); mantener guardia permanente en proa y popa, además de en el radar si se dispone de él; emitir las señales acústicas que marca el Reglamento Internacional para Prevenir los Abordajes (RIPA); y extremar la precisión de la navegación cerca de tierra, con el fondeo preparado.
El reflector radar —un conjunto de láminas metálicas formando varios tetraedros abiertos, instalado en el punto más alto posible del barco— ayuda a que otros radares detecten la embarcación, aunque su eco es limitado en cascos no metálicos y su eficacia baja con mal tiempo o lluvia. Como complemento cada vez más habitual, el AIS transmite la posición por VHF y asegura la detección mutua entre barcos que lo lleven instalado.

Reflector radar tipo tetraedro instalado en el mástil
Se considera desde el ocaso hasta el amanecer. Requiere luces de navegación siempre encendidas (navegando o fondeados), vigilancia constante para identificar cualquier luz ajena, uso del radar si se dispone de él, y precaución especial en noches de luna llena, ya que el reflejo lunar puede dificultar la distinción de las luces de otros barcos. El cálculo de distancias a ojo es poco fiable de noche, y nadie debe salir de la bañera sin compañía, dado lo difícil que resulta rescatar a un hombre al agua en la oscuridad.
¿Preparando también el examen náutico? Simuladores y exámenes oficiales de PER y PY, y el temario gratuito de Radio (ROC).
Preparar el PER Preparar el PY Temario ROC