Ampliación de Vela · Ampliación de Vela

Tema 10 — Maniobras a vela

Parar y arrancar

Dominar el parado y el arranque con el viento es fundamental para el gobierno y la seguridad del barco. En general, la embarcación disminuye su velocidad al orzar mientras se largan las velas, y arranca (o comienza a navegar) al arribar y cazarlas. La clave está en el control de la botavara mediante el timón: no dejar que el barco se aproe totalmente al viento (la orzada debe ser limitada, o la capacidad de maniobra quedará muy reducida), y evitar que la botavara entre por completo sobre el barco, para poder seguir cazando vela y recuperar velocidad y gobierno.

Izar y arriar velas

Para izar, conviene aproar el barco al viento. Se iza primero la mayor (quitando matafiones y funda si los lleva, colocando la driza e izando mientras se introducen los patines o la relinga del grátil por el raíl, hasta que quede recto), y después el foque o génova, haciendo caer el barco a una banda y cazando primero la escota de proa. Para arriar, también conviene aproarse: un tripulante recoge el génova desde el grátil, evitando que caiga al agua; en la mayor, conviene tensar antes el amantillo de la botavara, soltar driza tirando del grátil hacia abajo, cazar la escota para evitar el balanceo de la botavara y fijar la vela con matafiones.

Tomar un rizo en la mayor

Cuando la intensidad del viento dificulta la gobernabilidad o la escora es excesiva, hay que rizar. Conviene anticiparse: nunca navegar al límite de las posibilidades, para disponer siempre de margen si el viento empeora.

Con algo de práctica, esta maniobra se hace en pocos segundos, algo importante porque suele realizarse precisamente con mal tiempo. Quitar el rizo se hace en el orden inverso.

Acuartelar para quedarse parado

Para quedarse parado en el mar pero listo para arrancar rápidamente: se orza hasta quedar aproado, dejando la escota de mayor en banda (suelta) pero manteniendo cazado el génova. Con el último impulso, se completa la virada sin soltar la escota de proa, de forma que quede cazada por barlovento y acuartelada (portando al revés), con la mayor suelta y el timón metido a barlovento. El génova acuartelado tenderá a arribar el barco, y la mayor y el timón lo contrarrestarán, quedando prácticamente detenidos y abatiendo un poco. Para reiniciar, basta con largar la escota de barlovento del génova, cazarla por sotavento, cazar la mayor y poner el timón a la vía.

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