Travesías y Aventura · 7 min de lectura

Provisiones para la vuelta al mundo: cómo llenar la despensa de un velero sin quedarte corto (ni sin sitio para dormir)

SailVoyager July 2026 provisiones para navegar · comida travesía oceánica velero · agua potable velero

En la entrega anterior hablamos de dinero: cuánto cuesta de verdad dar la vuelta al mundo en velero y qué partidas se disparan sin avisar. Hoy toca una pregunta más terrenal, casi doméstica, pero igual de decisiva: ¿qué comes durante veinte días sin ver tierra, y cómo lo guardas en un barco donde cada centímetro cúbico ya tiene dueño?

No es un detalle menor. Quedarte corto de agua o de comida en mitad del Pacífico no es un contratiempo, es una emergencia. Y sobrar demasiado tampoco sale gratis: cada kilo de más hunde la línea de flotación, cambia el comportamiento del barco y roba espacio a otras cosas que también necesitas.

La lección de Sailing Totem: provisionar para seis meses, no para tres semanas

Behan y Jamie Gifford llevan navegando con su familia desde 2008 a bordo del Totem, un Stevens 47, y documentan cada detalle del camino en sailingtotem.com. Cuando dejaron México rumbo al Pacífico Sur, la travesía hasta las Marquesas les iba a llevar unas tres semanas. Pero Behan no aprovisionó el barco pensando en esas tres semanas: lo llenó para seis meses.

La razón, tal y como la explica en su artículo sobre provisionamiento a largo plazo, es que después de llegar a las islas del Pacífico Sur pasarían meses con muy pocas opciones para reponer despensa: pueblos pequeños, tiendas escasas y productos importados a precio de oro. El cálculo de la travesía en sí era lo de menos; lo que de verdad marcaba la cantidad de comida a bordo era cuánto tiempo iban a pasar sin un supermercado decente al alcance.

Para no improvisar, hizo lo que haría cualquiera con cabeza para los números: una hoja de cálculo. Estimó el consumo semanal de cada producto básico de su dieta, lo multiplicó por el tiempo que necesitaban cubrir y lo tradujo a unidades reales según el tamaño de los envases disponibles. El resultado no fue una lista de la compra, fue un plan logístico.

La moraleja para quien planea una vuelta al mundo es clara: la pregunta relevante no es «¿cuánto dura esta travesía?», sino «¿cuánto tiempo va a pasar hasta que pueda reaprovisionar en condiciones?». En muchas rutas de la vuelta al mundo —Pacífico Sur, ciertos tramos del Índico— la respuesta son meses, no días.

La regla de la mitad para travesías más cortas

Para pasajes de días en lugar de meses, la revista NoForeignLand recoge un criterio sencillo que circula entre navegantes de altura y que funciona como margen de seguridad razonable: calcula la comida para la duración prevista de la travesía y añade la mitad de más. Si esperas seis días de mar, provisiona para nueve. Un frente que te obliga a desviarte, una avería que te frena o unos días de calma chicha pueden estirar cualquier plan, y quedarte sin comida no es una opción sobre la que se pueda negociar a 800 millas de la costa más cercana.

El agua: la cuenta que no puedes fallar

Con el agua el margen de error es aún menor. Las cifras que manejan los propios navegantes varían muchísimo según el nivel de confort que se busque, pero sirven para hacerse una idea real del rango:

  • En el extremo más austero, hay tripulaciones que navegan travesías largas con apenas 4 litros por persona y día (3 para beber, 1 para aseo mínimo), según recoge The Boat Galley, el blog de referencia en gestión de agua y cocina a bordo.
  • Para una navegación con cierta comodidad —ducharse de vez en cuando, cocinar sin agonía— la horquilla sube a 4-6 litros diarios solo para beber y cocinar, más lo que se destine a higiene.
  • Quien monta un desalinizador (watermaker) a bordo, cada vez más habitual en barcos preparados para la vuelta al mundo, cambia por completo la ecuación: deja de racionar y empieza a fabricar agua dulce con el propio mar, al precio de más consumo eléctrico y otro sistema mecánico que mantener.

La decisión entre depósitos grandes y racionamiento estricto o invertir en un watermaker no es solo económica: es una decisión sobre cuánto peso quieres cargar (cada litro de agua de reserva son 1.000 gramos que el barco arrastra durante toda la travesía) frente a cuánta complejidad técnica adicional estás dispuesto a gestionar en mitad del océano.

Guardar comida sin nevera

La nevera de un velero de crucero es, casi siempre, pequeña y glotona en amperios. Por eso buena parte de la despensa oceánica se apoya en técnicas de conservación que no dependen de la electricidad: huevos frescos sin lavar (conservan su capa protectora natural y aguantan semanas fuera de la nevera), verduras de raíz y coles bien ventiladas, legumbre y pasta en botes herméticos para protegerlas de la humedad y de los bichos que se cuelan en cualquier puerto tropical, y una regla de rotación simple: lo más perecedero se come primero, y se lleva un inventario para no descubrir a 200 millas de tierra que la mitad de las latas llevan meses caducadas.

Cuando la travesía no tiene fecha de vuelta a puerto

Hay proyectos que llevan esta logística al extremo. Es el caso de Vuelta Vertical, el proyecto de Paula (de Allende los Mares) y Pedro, que navegan de polo a polo a bordo del Copérnico atravesando la Antártida y el Paso del Noroeste. En rutas así, con semanas de navegación en aguas donde no hay absolutamente ningún puerto donde reponer nada, la gestión de las provisiones deja de ser una cuestión de comodidad y pasa a ser, directamente, una cuestión de supervivencia: cada kilo de comida y cada litro de combustible se planifica sabiendo que no habrá una segunda oportunidad de conseguirlo hasta dentro de mucho tiempo.

No hace falta ir a los polos para aprender de ese rigor. Cualquiera que se plantee la vuelta al mundo debería planificar la despensa con la misma pregunta que se hacen ellos: si algo sale mal y esto se alarga, ¿aguanto?

Mientras haces tu propia lista de la compra para meses, hay una parte del proyecto que no depende de la despensa, sino solo de las horas que le dediques: la titulación. El simulador de carta náutica de SailVoyager te ayuda a tenerla lista mientras preparas lo demás.

Esta es la cuarta entrega de nuestra serie sobre la vuelta al mundo en velero. Próximo artículo: seguridad en alta mar.

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