No se abandona el barco hasta estar seguro de que el hundimiento es inminente. Por muy dañado que esté, casi siempre ofrece más flotabilidad, visibilidad y protección que una balsa salvavidas —y los medios de rescate localizan mucho más fácilmente un barco que una balsa—.
La preparación empieza antes de salir de puerto. Es recomendable llevar siempre una bolsa estanca de abandono con la documentación propia y del barco, dinero y tarjetas, medicación necesaria y elementos de supervivencia (linterna estanca, luz química), además de un check-list de lo que hay que llevarse a la balsa: comida enlatada, agua embotellada, ropa de abrigo, pirotecnia, espejo de señales, radiobaliza, radio o móvil, protector solar y pastillas de mareo, entre otros.
Siempre que sea posible, antes de abandonar se debe emitir una llamada de socorro por VHF canal 16:
| Mensaje | Cuándo se usa |
|---|---|
| MAYDAY (repetido 3 veces) | Peligro grave e inminente para la vida: hundimiento, incendio incontrolado, riesgo real de abandono |
| PAN-PAN (repetido 3 veces) | Urgencia que no supone peligro inmediato para la vida, pero requiere asistencia |
El mensaje MAYDAY debe incluir: identificación del barco, posición, naturaleza de la emergencia, número de personas a bordo y tipo de ayuda necesaria, además de anunciar que se va a proceder al abandono, para que el rescate busque una balsa y no un barco. Si hay tiempo, activar también la radiobaliza EPIRB, que transmite la posición vía satélite de forma continua.
Se lanza siempre por el costado de barlovento —o por popa, si la mar está tranquila y el acceso es más fácil—, dejando el contenedor amarrado al barco por su rabiza y tirando después del cabo de hinchado; se infla automáticamente en segundos. Antes de subir, hay que recoger todo lo que pueda flotar o resultar útil —la bolsa de abandono, chalecos y arneses libres, la barca auxiliar, defensas y cabos—, y amarrarlo por fuera de la balsa, en ristra, para que sea más visible desde el mar y desde el aire.

La balsa salvavidas queda amarrada al barco hasta el último momento
La zona de navegación del PER (hasta 12 millas de la costa) con despacho de categoría 4 no exige llevar balsa salvavidas a bordo. Sin ella, los pasos son los mismos, pero la tripulación permanece en el agua: hay que mantenerse siempre unidos —en fila india, sujetos unos a otros—, porque así se es más visible para el rescate, se conserva mejor el calor y se reduce el riesgo frente a depredadores marinos. La persona más débil se protege en el centro del grupo.
Ya instalados, conviene tomar la medicación contra el mareo —incluso quien no suele marearse— para evitar vómitos y la deshidratación que provocan. A partir de ahí, mantener la moral y organizar tareas: turnos de guardia diurnos y nocturnos, mantener el suelo seco, racionar comida y agua sin saber cuánto durará la espera, y cuidar de los más débiles física o psicológicamente.
Solo el patrón decide cuándo y cómo usarlas. Se lanzan únicamente cuando hay certeza de que pueden ser vistas, dejando unos minutos entre señal y señal antes de repetir. Siempre se lanzan por sotavento, para que una chispa no pueda prender la balsa y el humo no moleste a la tripulación. Cada tipo tiene su uso: el cohete con paracaídas, de noche y larga distancia; el bote fumígeno, de día; y la bengala de mano, de día o de noche pero de menor alcance.
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