Seguridad en la Mar · Seguridad en la Mar

3.3 — Medidas a tomar a bordo con mal tiempo

Estiba y trinca «a son de mar»

Antes de que empeore el tiempo hay que ordenar y asegurar todo lo que pueda desplazarse o caer con los bandazos: desde herramientas hasta objetos cotidianos, que en un golpe de mar se convierten en proyectiles. El criterio de estiba debe favorecer la estabilidad transversal y longitudinal, dando prioridad al peso bajo y centrado.

Estanqueidad

Cierre de escotillas, portillos y tragaluces; comprobación de que los manguerotes de ventilación están orientados a sotavento; revisión de los grifos de fondo, dejando cerrados los que no sean imprescindibles para el funcionamiento de las máquinas. Una vía de agua con mal tiempo reduce la flotabilidad justo cuando más se necesita.

Capear o correr el temporal

Cuando el mal tiempo es inevitable, solo quedan dos estrategias activas, ya que atravesarse a la mar es siempre la peor opción:

Capear: aguantar el temporal recibiéndolo por la proa o la amura, dando la máquina o vela mínima necesaria para gobernar sin avanzar apenas. En velero se acuartela el foque y se contrarresta con el timón, de modo que el barco tiende a quedarse orientado hacia el viento. Un ancla de capa (un cono de lona arrastrado por la proa o la popa) ayuda a frenar el abatimiento, a costa de que los golpes de mar sean algo más duros.

Ancla de capa: cono de lona arrastrado por popa

Ancla de capa: cono de lona arrastrado por popa

Correr el temporal: cuando el temporal es demasiado fuerte para capear, se navega con el mar por la aleta (entre 30º y 40º respecto a la popa), evitando siempre presentar la popa directamente a la ola y sin ganar velocidad excesiva, para no clavar la proa en la ola precedente ni quedar atravesado.

Esquema de capear el temporal: foque acuartelado, timón a la vía

Capear el temporal: foque acuartelado, timón a la vía

Esquema de correr el temporal: mar por la aleta, entre 30 y 40 grados

Correr el temporal: mar por la aleta, entre 30º y 40º

Costa a sotavento

Tener tierra a sotavento durante un temporal es especialmente peligroso, porque el abatimiento aumenta el riesgo de embarrancar. Si no puede evitarse, hay que capear mientras haya millas suficientes de resguardo o, en su defecto, navegar contra el mar. Con avería de propulsión o gobierno, el riesgo de naufragio es real incluso intentando fondear. La mejor decisión ante un temporal previsto sigue siendo, siempre que se pueda, quedarse en puerto.

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