Tema 1 (PY) — Seguridad en la Mar · 1.4 — Abandono de la embarcación
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1.4 — Abandono de la embarcación

Medidas a tomar antes de abandonar

El abandono es siempre el último recurso: la norma general de seguridad marítima es permanecer con el barco mientras siga a flote, ya que ofrece más protección, visibilidad y espacio que una balsa. Antes de decidir el abandono conviene: hacer la llamada de socorro —MAYDAY en fonía por el canal 16 de VHF, o pulsando el botón DISTRESS, que envía la alerta digital (LSD/DSC) por el canal 70; el canal 70 es exclusivamente digital, nunca se usa para hablar—, activar manualmente la radiobaliza EPIRB, lanzar señales pirotécnicas si es necesario, ponerse ropa de abrigo y el chaleco toda la tripulación, recoger la documentación imprescindible, agua, abrigo y el botiquín, repartir pastillas contra el mareo, volver a leer las instrucciones de la balsa y prepararla sin lanzarla todavía si el barco aún no está en peligro inminente. Justo antes de lanzarla hay que detener completamente la embarcación —no se debe mantener arrancada, ni siquiera la mínima de gobierno— y amarrar a bordo la boza (driza o rabiza) de la balsa. Se abandona siempre por orden del patrón, nunca antes.

Al abandonar el barco hay que llevarse a la balsa tres equipos: el VHF portátil, la radiobaliza EPIRB y el respondedor de radar SART, este último activado si se dispone de él (no la radiobaliza amarrada al barco, que se hundiría con él). Si no hay balsa, no se destrinca o está pinchada, se salta al agua llevando consigo la radiobaliza, y la tripulación se mantiene unida y cerca de cualquier objeto flotante.

Si hay que saltar al agua, se hace de pie, con las piernas y rodillas juntas, sujetando el chaleco con los brazos cruzados y tapándose la nariz, y por la banda de barlovento: el barco, con más superficie expuesta al viento, deriva más deprisa que una persona en el agua y así no se nos echa encima. La balsa, en cambio, se lanza por sotavento (ver siguiente apartado).

Tripulante con chaleco saltando al agua de pie, piernas juntas, un brazo sujetando el chaleco y la mano tapando la nariz

Postura correcta para saltar al agua: de pie, piernas juntas, sujetando el chaleco y tapando la nariz

Forma de abandonar con balsa salvavidas

Se lanza la balsa al agua por la banda de sotavento, comprobando antes que la boza o rabiza queda unida a la embarcación —de lo contrario, la balsa quedará a la deriva antes de que nadie pueda subir a ella—, y tirando después de ella para activar su hinchado automático. Siempre que sea posible se embarca en seco: por parejas, sin mojarse, sin saltar al agua y sin saltar sobre la balsa ya hinchada, para no rasgarla; una vez a bordo todos los ocupantes, se sube también el material de emergencia. Mientras el barco no se hunda, se recomienda mantener la balsa amarrada a él con la propia rabiza, cortándola solo en el último momento.

Tripulación lanzando la balsa salvavidas al agua por la banda de sotavento

Lanzamiento de la balsa salvavidas por la banda de sotavento

Embarque en la balsa salvavidas por parejas, ayudándose desde la embarcación

Embarque en la balsa salvavidas por parejas

Una balsa homologada tipo SOLAS, con su envoltura y equipo completo, no debe superar los 185 kg de masa total, precisamente para que pueda ser manejada y lanzada al agua sin medios mecánicos. Si la balsa se infla volcada (boca abajo), debe poder ser adrizada por una sola persona, tanto en aguas tranquilas como con mar encrespada y sea cual sea su tamaño: se coloca a sotavento, sube sobre la botella de aire comprimido y tira de las cinchas que cruzan la parte inferior de la balsa, mientras el resto de náufragos, si los hay, ayudan levantándola desde barlovento.

Otras exigencias de las balsas homologadas que suelen preguntarse: una vez a flote deben resistir 30 días de exposición a la intemperie en cualquier estado de la mar; deben soportar sin daño los saltos de una persona sobre su piso, con toldo o sin él, desde una altura de 4,5 m; con toda su dotación y equipo deben poder ser remolcadas a 3 nudos en aguas tranquilas; y llevan guirnaldas de agarre tanto en el exterior como en el interior. El contenedor tiene flotabilidad intrínseca suficiente (con la balsa y su equipo dentro) para sacar la boza y accionar el inflado, lleva marcados el nombre del fabricante y las instrucciones para la puesta a flote, y debe ser lo más estanco posible, pero no se le exige que sea completamente estanco. La balsa se estiba en cubierta, nunca dentro de la habitabilidad, y puede dispararse tanto a mano como automáticamente.

La zafa hidrostática

La zafa o unidad de disparo hidrostático (HRU) es el dispositivo que sujeta el contenedor de la balsa a su soporte y la libera automáticamente si el barco se hunde sin que nadie haya podido soltarla a mano. Funciona por presión hidrostática (no eléctricamente, y le da igual el agua dulce que la salada): se acciona automáticamente por la presión antes de llegar a 4 metros de profundidad, liberando la balsa. El contenedor sube entonces a la superficie y, al tensarse la boza que sigue unida al barco que se hunde, se dispara la botella de gas: la balsa emerge ya hinchada, en cualquier mar, y el enlace débil de la boza se rompe para que el barco no la arrastre al fondo. Junto al disparo automático, toda zafa incorpora un disparo manual mediante un pasador o palanca, para activarla a propósito sin esperar a que el barco se hunda —es decir, la zafa debe poder activarse tanto manual como automáticamente—. Tiene una caducidad (normalmente de dos años: se cambia cada dos años), debe revisarse junto con la balsa y no debe pintarse.

Las propias balsas salvavidas deben revisarse periódicamente en una estación autorizada: una vez al año, o en todo caso antes de que pasen dos años desde su fecha de fabricación si aún no ha tenido su primera revisión —no confundir con la caducidad de la zafa, que es un componente distinto de la balsa—.

Equipamiento obligatorio de la balsa

Además del propio habitáculo hinchable, toda balsa homologada lleva a bordo una dotación de supervivencia que incluye, entre otros elementos: anclas flotantes o de capa —las balsas SOLAS llevan dos: una que queda firme en el agua desde el primer momento, al inflarse, para estabilizarla y reducir la deriva, y otra de respeto—, reflector de radar, aparejo de pesca, bengalas y señales pirotécnicas, agua potable y raciones de alimento, botiquín, y ayudas térmicas —aunque estas últimas no necesariamente para el 100% de la tripulación máxima, un matiz que suele aparecer como trampa en examen—.

Zafa hidrostática (HRU) con su pasador de disparo manual

Zafa hidrostática (HRU), con pasador de disparo manual

Permanencia en la balsa: organización a bordo

Una vez a bordo de la balsa, es fundamental una organización clara. La primera acción, con la tripulación acomodada y ya separados del barco, es tomar una pastilla contra el mareo (los vómitos agravan la deshidratación); después, revisar el material existente. Además: designar a un responsable, pasar lista, cortar la rabiza del barco solo si este se hunde o supone un peligro, cerrar la entrada y desplegar el toldo, achicar el agua embarcada, repartir los pesos de forma equilibrada, mantener una vigilancia de 24 horas por turnos, y racionar desde el principio el agua y los víveres, con una distribución equitativa entre los ocupantes —nunca consumir de golpe toda el agua—. Para evitar la deshidratación: beber pequeñas dosis de agua dulce, mantenerse a la sombra, evitar sudar y los esfuerzos físicos, no comer pescado ni alimentos salados si hay poca agua y no beber nunca agua de mar. El estado psíquico del grupo importa: hay que mantener la calma y la moral, ya que el factor psicológico es decisivo en la supervivencia.

Uso de las señales pirotécnicas

Una vez en la balsa, las bengalas, cohetes y botes fumígenos (ver apartado 1.3) se reservan y activan solo cuando hay una posibilidad razonable de ser vistos: un barco, avión o helicóptero a la vista, o de noche cuando se detectan luces cercanas —las bengalas de mano, solo cuando tengamos la certeza de que nos pueden ver; las señales fumígenas, de día—. Un uso prematuro agota unas reservas que pueden ser limitadas. Si la balsa está a la deriva lejos de la costa y sin ningún barco a la vista, lo que hay que tener activado es la radiobaliza EPIRB, que alerta vía satélite; el SART solo sirve cuando hay un radar cerca que lo interrogue.

Radiobaliza EPIRB, respondedor de radar SART y VHF portátil

La radiobaliza de emergencia EPIRB (Emergency Position Indicating Radio Beacon) transmite, vía satélite, un mensaje de socorro con la posición del barco a los centros de coordinación de salvamento, en el sistema internacional Cospas-Sarsat, en la frecuencia de 406 MHz (las antiguas balizas que alertaban solo en 121,5 MHz quedaron dadas de baja en 2009; las actuales de 406 MHz siguen emitiendo además, a baja potencia, una señal de búsqueda en 121,5 MHz que usan los medios de rescate para localizarla en la aproximación final). Es la señal que recibe, por ejemplo, la estación terrena de Cospas-Sarsat de Maspalomas. La señal digital va codificada con un identificador único —el número MMSI de la licencia de la estación de barco (LEB)— que permite identificar de inmediato a qué embarcación pertenece; cada radiobaliza se programa con una identidad única, debe estar registrada ante la Dirección General de la Marina Mercante, y marcarla con el nombre del buque y registrarla es responsabilidad de su propietario. No sirve para comunicarse por voz ni responde a un radar. Los modelos sin GNSS se localizan por el efecto Doppler del paso de los satélites, con un margen de error de unas pocas millas que se afina con varios pasos; los modelos con GNSS incorporado envían directamente las coordenadas exactas de la posición, agilizando mucho la localización. Su batería interna debe tener autonomía para al menos 48 horas de funcionamiento continuo. Se activa manualmente mediante un interruptor, o automáticamente como consecuencia de la inmersión cuando el barco se hunde (modelos con zafa hidrostática propia): no es solo manual ni solo automática. Si se activa por error —por ejemplo, al mojarse con agua de mar—, hay que sacarla del agua y secar los contactos de su interruptor, desactivarla, e informar cuanto antes al Centro de Coordinación de Salvamento (CRC/MCC) más cercano, por VHF o teléfono, para evitar una alarma de búsqueda innecesaria.

Radiobaliza de emergencia EPIRB, dispositivo naranja y amarillo con antena

Radiobaliza de emergencia EPIRB

El respondedor de radar SART (Search and Rescue Transponder, también llamado RESAR) es un dispositivo que trabaja en la banda de 9 GHz (banda X de radar): al recibir el pulso de un radar de búsqueda cercano (barco o avión), responde generando una serie característica de puntos, arcos o círculos concéntricos en la pantalla de ese radar (hasta 12 marcas), cuya forma exacta varía según la distancia —puntos separados a más de una milla, arcos en torno a una milla, círculos completos cuando el buscador está ya muy cerca—, a lo largo de la línea que marca la posición del náufrago. Se activa a voluntad, de forma manual: salvo que sus instrucciones digan otra cosa, hay que quitar el pasador de bloqueo y poner el interruptor en posición ON (no basta con quitar el pasador). Solo algunos modelos, según el fabricante, se activan además automáticamente al entrar en contacto con el agua; no se activa por ninguna señal AIS. Como su batería es limitada, lo normal es encenderlo cuando haya probabilidad de que un radar de un barco o aeronave cercano lo interrogue. Conviene llevarlo siempre a mano (en el puente o en la balsa), nunca fijado en el exterior del barco. En la balsa se coloca en un lugar despejado, lo más elevado posible —a una altura mínima de 1 metro sobre el nivel del mar, nunca flotando— y separado del reflector de radar, para evitar interferencias entre ambos. Su batería ofrece una autonomía de unas 96 horas en espera y unas 8 horas siendo interrogado. Es obligatorio en Zona 1 y en Zona 2 —en esta última, a elección del armador, puede sustituirse por un VHF portátil—, y especialmente útil de noche o con mala visibilidad, cuando localizar visualmente una balsa es muy difícil.

Respondedor de radar SART/RESAR montado en un soporte, sobre una balsa salvavidas

Respondedor de radar SART / RESAR

El VHF portátil, estanco y con batería propia, permite mantener comunicación de voz directa con las unidades de rescate una vez estas se aproximan, incluida la guía por radio durante un rescate con helicóptero (ver apartado 1.5).

VHF portátil estanco de emergencia

VHF portátil estanco

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